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Porcentajes de riesgos laborales: qué son y cómo se calculan

Entendé la tabla de cotización ARL, las clases de riesgo y cómo impactan el costo de tu nómina

30 sep. 2026 · 7 min de lectura · Por Equipo FASEM

Cada mes, cuando tu nómina sale, una fracción de esa cifra se destina a la Administradora de Riesgos Laborales (ARL). Ese monto no es arbitrario: lo define la «clase de riesgo» de tu actividad económica, que determina un porcentaje de cotización sobre el salario de cada trabajador. Muchos empleadores recién descubren este detalle cuando reciben la primera factura de la ARL o cuando un accidente laboral les obliga a revisar la póliza. Según datos del Ministerio de Trabajo, más del 40 % de las micro y pequeñas empresas en Colombia clasifican incorrectamente su nivel de riesgo durante los primeros doce meses de operación, lo que genera diferencias en liquidación o multas en inspección. En este artículo vas a entender qué son los porcentajes de riesgos laborales, cómo se asignan, cuánto pagas en cada clase y qué errores comunes debes evitar.

Qué son los porcentajes de riesgos laborales

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Los porcentajes de riesgos laborales son tasas de cotización obligatoria que financian el Sistema General de Riesgos Laborales (SGRL) en Colombia. Cada empresa aporta un porcentaje del salario mensual de cada empleado a la ARL, y ese dinero cubre prestaciones asistenciales (atención médica, rehabilitación) y económicas (incapacidades, pensiones de invalidez) en caso de accidente de trabajo o enfermedad laboral.

El porcentaje que te corresponde depende de la clase de riesgo asignada a tu actividad económica principal. El Decreto 1607 de 2002 (posteriormente incorporado en el Decreto 1072 de 2015, Libro 2, Parte 2, Título 4, Capítulo 3) establece cinco clases de riesgo, que van desde I (mínimo) hasta V (máximo). Cada clase tiene un rango de cotización, y dentro de ese rango la ARL fija la tarifa exacta según la siniestralidad de la empresa.

Las cinco clases de riesgo y sus porcentajes

La tabla vigente de cotización es la siguiente (valores iniciales, actualizados por el Decreto 1772 de 1994 y ratificados en el Decreto 1072 de 2015):

  • Clase I (riesgo mínimo): 0,522 % del salario mensual. Ejemplos: actividades administrativas, financieras, comercio al por menor sin bodega.
  • Clase II (riesgo bajo): 1,044 %. Ejemplos: manufactura de alimentos, textiles, industria editorial.
  • Clase III (riesgo medio): 2,436 %. Ejemplos: transporte terrestre, fabricación de productos de plástico, construcción de edificaciones.
  • Clase IV (riesgo alto): 4,350 %. Ejemplos: transporte de carga pesada, fabricación de vidrio, explotación de minas subterráneas.
  • Clase V (riesgo máximo): 6,960 %. Ejemplos: construcción de obras civiles en altura, manejo de explosivos, minería de carbón.

Estos porcentajes son valores iniciales. Cada ARL puede ajustar la tarifa dentro de los rangos legales en función de tu histórico de accidentalidad. Si tu empresa registra pocos siniestros, la tarifa puede bajar; si ocurren incidentes frecuentes, la ARL puede subirla hasta el tope de la clase. Este ajuste se revisa anualmente.

Cómo se asigna la clase de riesgo a tu empresa

La asignación de clase de riesgo la hace la ARL durante el proceso de afiliación, con base en el Código de Actividad Económica (CIIU) que declaraste en el registro mercantil y en la descripción de tu objeto social. El CIIU es un código de cuatro dígitos estandarizado que clasifica todas las actividades económicas en Colombia.

El proceso es el siguiente:

  1. Al inscribir la empresa, declarás tu actividad económica principal.
  2. La ARL cruza ese CIIU con la Tabla de Clasificación de Actividades Económicas (Resolución 1607 de 2002, Anexo I).
  3. Te asignan la clase de riesgo correspondiente y te informan el porcentaje de cotización.

Si tu empresa ejecuta múltiples actividades con distintos niveles de riesgo (por ejemplo, administración de oficina y trabajo en campo), la norma obliga a afiliarte bajo la actividad de mayor riesgo. No podés dividir la nómina en dos clases de riesgo; todos los empleados cotizan al mismo porcentaje, salvo que tengas centros de trabajo independientes con actividades diferenciadas y aprobación expresa de la ARL.

Errores frecuentes al declarar la clase de riesgo

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Tres errores recurrentes generan multas, diferencias de liquidación o conflictos con la ARL:

  • Declarar un CIIU genérico o incorrecto: Muchas empresas nuevas copian el CIIU de otra compañía sin verificar si coincide con su actividad real. Si el código dice «comercio de artículos de papelería» pero la empresa instala estanterías metálicas en altura, la clase de riesgo debería ser III o IV, no I.
  • No actualizar el CIIU cuando cambia la operación: Si iniciaste con actividad administrativa (Clase I) y luego sumaste logística de transporte (Clase III), la ARL debe reclasificarte. No actualizar expone a la empresa a sanciones por subdeclaración.
  • Contratar mediante cooperativas o terceros sin verificar cobertura: Si subcontratás personal para tareas de alto riesgo, el contratista debe afiliarlos a la ARL correspondiente. Si ocurre un accidente y el trabajador no está cubierto, la responsabilidad solidaria recae en tu empresa (Art. 2.2.4.2.2.5 del Decreto 1072).

Para evitar estos problemas, revisá el CIIU con un contador o asesor SST antes de la afiliación y actualizá la información cada vez que la operación cambie de naturaleza.

Cómo calcular el aporte mensual a la ARL

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El cálculo es directo:

Aporte ARL = Salario mensual del trabajador × Porcentaje de riesgo

Ejemplo práctico: tenés un empleado con salario de $2.000.000 mensuales y tu empresa está en Clase III (2,436 %):

Aporte ARL = $2.000.000 × 0,02436 = $48.720

Este monto lo asume la empresa; el trabajador no paga nada de su bolsillo. La cotización se liquida sobre el Ingreso Base de Cotización (IBC), que incluye salario básico y los factores salariales constitutivos (horas extra, recargos nocturnos, dominicales). Las prestaciones sociales (cesantías, primas) no hacen parte del IBC para ARL.

Si tu nómina tiene 20 empleados con salarios variables, el aporte total de la empresa será la suma de todos los aportes individuales. Las ARL facturan mensualmente, y el pago debe estar al día para mantener la cobertura activa.

Ajustes por siniestralidad y cómo bajar la tarifa

Cada año, la ARL evalúa tu histórico de siniestralidad: accidentes reportados, días de incapacidad, gravedad de lesiones. Si tu índice de frecuencia y severidad está por debajo del promedio de tu clase de riesgo, la ARL puede reducir la tarifa dentro del rango permitido. Si, por el contrario, reportaste varios accidentes graves, puede subirla hasta el tope.

Para mejorar el índice y reducir costos a mediano plazo, implementá estas acciones:

  • Diseñá un plan de capacitación periódico en prevención de riesgos (mínimo cuatro horas trimestrales por trabajador).
  • Realizá inspecciones de seguridad cada mes y corregí condiciones inseguras antes de que generen accidentes.
  • Investigá cada incidente (incluso los que no generan incapacidad) para identificar causas raíz y prevenir reincidencia.
  • Mantené actualizadas las matrices de riesgo (GTC-45) y los procedimientos seguros de trabajo.

Las ARL suelen ofrecer auditorías gratuitas para empresas con buen desempeño. Aprovechá esos espacios para validar que tu Sistema de Gestión de Seguridad y Salud en el Trabajo (SG-SST) esté alineado con la Resolución 0312 de 2019.

Conclusión

Los porcentajes de riesgos laborales no son un costo fijo ni arbitrario: reflejan el nivel de exposición de tus trabajadores y el compromiso de tu empresa con la prevención. Conocer la clase de riesgo correcta, calcular bien los aportes y trabajar activamente en la reducción de siniestralidad te permite no solo cumplir la norma, sino también optimizar costos de nómina y proteger a tu equipo. Revisá hoy mismo el CIIU de tu empresa, verificá que la clase de riesgo asignada sea la correcta y diseñá un plan de mejora continua que reduzca accidentes y fortalezca la cultura de autocuidado.

Si querés ayuda implementando controles de riesgo, capacitando tu equipo o verificando que tu clasificación ARL esté bien hecha, hablá con un orientador FASEM. Podés escribirnos a través de nuestro sitio web o llamar a nuestra línea en Bogotá para agendar una asesoría sin costo.

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