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Las 3 evaluaciones médicas ocupacionales obligatorias en Colombia

Ingreso, periódicas y egreso: cuándo aplicarlas, qué incluyen y cómo cumplir el Decreto 1072 sin errores.

01 sep. 2026 · 7 min de lectura · Por Equipo FASEM

Imagina que contratas a un operario de montacargas y, seis meses después, descubre que tenía una lesión cervical previa que se agravó en tu planta. ¿Quién asume la responsabilidad? Si no realizaste la evaluación médica de ingreso adecuada, la respuesta puede salirte muy cara. En Colombia, el Decreto 1072 de 2015 (Decreto Único Reglamentario del Sector Trabajo) establece tres momentos obligatorios para evaluar la salud de tus trabajadores: ingreso, periódicas y egreso. No es burocracia: es la forma más efectiva de prevenir enfermedades laborales, proteger a tu equipo y cumplir la ley.

Por qué la ley colombiana obliga a evaluar la salud de los trabajadores

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El artículo 2.2.4.6.24 del Decreto 1072 exige que el empleador realice evaluaciones médicas ocupacionales en tres momentos clave del ciclo laboral. El objetivo no es solo administrativo: estas evaluaciones permiten identificar si un colaborador tiene condiciones de salud que puedan agravarse por las tareas que realizará, detectar enfermedades laborales en etapas tempranas y documentar el estado de salud al salir de la empresa (para evitar futuras reclamaciones infundadas).

Además, la Resolución 0312 de 2019 (que establece los estándares mínimos del Sistema de Gestión de la Seguridad y Salud en el Trabajo) te obliga a demostrar que cumpliste con estas evaluaciones. Si la ARL o el Ministerio del Trabajo te audita y no tienes los soportes, enfrentas multas de hasta 500 salarios mínimos mensuales legales vigentes.

Evaluación médica ocupacional de ingreso: qué debe incluir

La evaluación de ingreso se realiza antes de que el trabajador inicie actividades, o máximo durante los primeros tres días hábiles. Su propósito es verificar que la persona cuenta con las condiciones de salud necesarias para desempeñar el cargo sin riesgo para sí misma ni para terceros.

Debe incluir:

  • Historia clínica ocupacional: antecedentes personales, familiares, laborales y hábitos de vida (tabaquismo, sedentarismo, etc.).
  • Examen físico completo: evaluación de sistemas cardiovascular, respiratorio, osteomuscular, visual y auditivo, según el perfil del cargo.
  • Exámenes paraclínicos específicos: audiometría para cargos con exposición a ruido, visiometría para conductores, espirometría para operarios expuestos a polvos o gases, pruebas de laboratorio (hemograma, glicemia, colesterol) si el cargo implica esfuerzo físico intenso.
  • Concepto de aptitud: el médico especialista en medicina del trabajo emite un dictamen: apto, apto con restricciones o no apto. Si hay restricciones, debes ajustar el puesto o reasignar tareas.

Un error común es confundir la evaluación de ingreso con un simple examen médico general. La diferencia está en que la evaluación ocupacional se basa en el profesiograma del cargo (documento que describe los riesgos específicos del puesto) y en la matriz de peligros de tu empresa (GTC-45). Sin estos insumos, el médico no puede determinar qué exámenes pedir.

Evaluaciones médicas periódicas: cuándo y para quién

Las evaluaciones periódicas se realizan durante la vigencia del contrato, con una frecuencia que depende del nivel de riesgo del cargo y de la edad del trabajador. El Decreto 1072 no fija plazos rígidos, pero la práctica más aceptada (y recomendada por las ARL) es:

  • Cargos de riesgo I o II (administrativos, comerciales): cada 2-3 años, o antes si el trabajador supera los 50 años.
  • Cargos de riesgo III, IV o V (operativos, exposición a químicos, alturas, ruido): anual o semestral, según el nivel de exposición.
  • Población vulnerable: menores de edad, embarazadas, personas con discapacidad o antecedentes de enfermedad crónica: mínimo anual.

El objetivo de estas evaluaciones es detectar cambios en el estado de salud que puedan estar relacionados con las condiciones de trabajo. Por ejemplo, si tu planta tiene soldadores, las periódicas deben incluir control oftalmológico y espirometría para detectar alteraciones visuales o respiratorias tempranas. Si tienes personal en turnos nocturnos, es clave evaluar trastornos del sueño y metabólicos.

Además, las periódicas te permiten actualizar el profesiograma si el trabajador cambia de cargo o si introduces nuevos equipos o procesos que modifiquen los riesgos.

Evaluación médica ocupacional de egreso: protección para empresa y trabajador

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La evaluación de egreso se realiza dentro de los cinco días hábiles siguientes a la terminación del contrato (renuncia, despido, fin de obra, etc.). Su función es documentar el estado de salud del trabajador al salir de la empresa y compararlo con la evaluación de ingreso y las periódicas.

Esto es clave para:

  • Evitar reclamaciones futuras: si el trabajador desarrolla una patología meses después y la atribuye a su paso por tu empresa, puedes demostrar que al salir estaba sano (o que la condición ya existía antes).
  • Identificar enfermedades laborales no detectadas: si el egreso revela una alteración relacionada con el trabajo (ej: hipoacusia en un operario de planta), debes reportarla a la ARL como enfermedad laboral, incluso si el contrato ya terminó.
  • Cumplir la norma: la ausencia de egreso es uno de los hallazgos más comunes en auditorías de SST.

Un dato importante: si el trabajador renuncia y no asiste a la cita de egreso, debes dejar constancia escrita de que le agendaste la evaluación (correo, carta, mensaje). Esto te protege ante una eventual inspección.

Errores frecuentes que debes evitar

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En más de 12 años atendiendo empresas en Colombia, hemos identificado estos tropiezos recurrentes:

  1. Evaluar sin profesiograma: pedir los mismos exámenes para todos los cargos. Cada puesto tiene riesgos distintos; un contador no necesita audiometría, pero un operario de cortadora sí.
  2. No actualizar las periódicas: hacer la de ingreso y olvidarse hasta el egreso. La ley exige seguimiento continuo.
  3. Confundir evaluación ocupacional con examen de EPS: son distintas. La EPS atiende enfermedades generales; la ocupacional se enfoca en la relación salud-trabajo.
  4. No custodiar las historias clínicas: deben guardarse bajo llave, con acceso restringido (Ley 1581 de Protección de Datos). Si un inspector pide los soportes y no los tienes ordenados, es hallazgo grave.
  5. Omitir el egreso por "rapidez": el trabajador se va hoy y no hay tiempo de agendar. Ese ahorro de minutos puede costarte demandas costosas.

Quién debe realizar estas evaluaciones y cómo documentarlas

Las evaluaciones médicas ocupacionales solo pueden ser realizadas por médicos especialistas en medicina del trabajo o salud ocupacional con licencia vigente de la Secretaría de Salud. Puedes contratar una IPS (Institución Prestadora de Servicios de Salud) habilitada o tener un médico ocupacional in-house si tu nómina lo justifica.

La documentación mínima que debes conservar (mínimo 20 años, según el artículo 2.2.4.6.13 del Decreto 1072) incluye:

  • Historia clínica ocupacional de cada trabajador (custodia del médico o IPS)
  • Concepto de aptitud (copia para la empresa, el original queda en la historia)
  • Resultados de exámenes paraclínicos
  • Profesiograma actualizado de cada cargo
  • Registro de entrega de conceptos de aptitud al trabajador (firma de recibido)

Muchas empresas digitalizan estos archivos en plataformas de gestión documental (con backup cifrado). Es válido, pero asegúrate de que el proveedor cumpla la normativa de protección de datos personales.

Conclusión: tres momentos, una estrategia de prevención

Las evaluaciones médicas ocupacionales de ingreso, periódicas y egreso no son trámites aislados: son la columna vertebral de tu estrategia de prevención de enfermedades laborales. Hacerlas bien implica conocer los riesgos de cada cargo, elegir exámenes pertinentes, custodiar la información y, sobre todo, actuar sobre los hallazgos. Si una periódica detecta hipoacusia incipiente en un soldador, no basta con archivar el resultado: debes reforzar el uso de protección auditiva, rotar tareas o mejorar el aislamiento acústico de la zona. Ese es el verdadero valor de evaluar.

Si necesitas ayuda para diseñar los profesiogramas de tus cargos, definir la periodicidad de las evaluaciones o encontrar una IPS confiable, puedes hablar con un orientador FASEM. Te guiamos en el cumplimiento normativo sin complicaciones.

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