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Tabla de riesgos ARL: qué es y cómo usarla en tu empresa

Entiende cómo funciona la clasificación de riesgos laborales y por qué es clave para tu sistema de SST.

28 ago. 2026 · 7 min de lectura · Por Equipo FASEM

Cada vez que buscas información sobre afiliación a riesgos laborales en Colombia, aparece una tabla con cinco clases de riesgo (I, II, III, IV, V) y porcentajes que van desde 0,522% hasta 6,960%. Esa tabla no es solo un dato contable: define cuánto pagas mensualmente por cada trabajador, qué tan expuesta está tu empresa a accidentes y qué tan robusto debe ser tu Sistema de Gestión de SST. En este artículo vas a entender qué es la tabla de riesgos ARL, cómo se construye, cómo ubicar tu actividad económica y qué implicaciones prácticas tiene para tu operación diaria.

Qué es la tabla de riesgos ARL y quién la define

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La tabla de riesgos ARL es un instrumento técnico que clasifica las actividades económicas en cinco niveles según la probabilidad y severidad de los accidentes de trabajo y enfermedades laborales. La establece el Ministerio de Salud y Protección Social mediante decreto, y actualmente la versión vigente está en el Decreto 1607 de 2002, modificado parcialmente por el Decreto 676 de 2020.

La tabla asigna a cada actividad económica (según la Clasificación Internacional Industrial Uniforme, CIIU) una clase de riesgo que va de I (mínimo) a V (máximo). A cada clase corresponde un rango de cotización obligatoria que las ARL (Administradoras de Riesgos Laborales) deben respetar. Estos rangos los actualiza periódicamente el Ministerio del Trabajo.

Para 2025, los rangos vigentes son:

  • Clase I (riesgo mínimo): 0,522% – 0,696%
  • Clase II (riesgo bajo): 0,696% – 1,740%
  • Clase III (riesgo medio): 1,740% – 3,480%
  • Clase IV (riesgo alto): 3,480% – 5,220%
  • Clase V (riesgo máximo): 5,220% – 6,960%

Ese porcentaje se aplica sobre la base de cotización de cada trabajador (hasta 25 salarios mínimos legales mensuales vigentes) y lo paga 100% el empleador. El trabajador no descuenta nada de su salario.

Cómo ubicar tu actividad económica en la tabla

El Decreto 1607 incluye un listado extenso de actividades económicas codificadas con el CIIU. El ejercicio práctico es simple:

  1. Identificá el código CIIU de tu empresa (aparece en el certificado de Cámara de Comercio, en el RUT y en la matrícula mercantil).
  2. Buscá ese código en el anexo técnico del Decreto 1607. Cada código tiene una descripción de actividad y una clase de riesgo asignada (I, II, III, IV o V).
  3. Si tu empresa desarrolla varias actividades económicas, la tabla te pide usar la actividad principal o predominante. Si realizas procesos de alta peligrosidad dentro de una actividad general, puedes estar obligado a segregar centros de trabajo y asignar clases distintas (Art. 2.2.4.2.2.4 del Decreto 1072 de 2015).

Ejemplo concreto: una oficina administrativa de servicios contables probablemente está en Clase I. Una empresa de construcción de edificaciones en obra gris está en Clase IV o V, dependiendo de si hace trabajos en altura, excavación profunda o manejo de explosivos.

Si tienes dudas, la ARL a la que vas a afiliarte puede asesorarte, pero la decisión final y la responsabilidad de declarar correctamente la actividad es tuya como empleador.

Por qué la clase de riesgo afecta más que la tarifa

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La mayoría de las empresas solo mira la tabla de riesgos cuando compara tarifas entre ARL. Pero la clase de riesgo impacta en al menos cuatro dimensiones operativas:

  • Cotización mensual: una empresa en Clase V paga hasta 13 veces más que una en Clase I por el mismo trabajador.
  • Exigencias de SST: empresas en Clase IV y V tienen obligaciones más estrictas en la Resolución 0312 de 2019 (por ejemplo, deben conformar COPASST sin importar el número de trabajadores si superan 10 empleados en jornada laboral, mientras que en Clase I-III solo si tienen más de 10 trabajadores).
  • Auditorías y visitas: las ARL priorizan visitas de inspección y acompañamiento técnico a empresas de riesgo alto, porque allí está su mayor pasivo actuarial.
  • Indicadores de accidentalidad: el índice de lesiones incapacitantes (ILI) y el índice de frecuencia de accidentes (IFA) que reportas a la ARL se comparan con el promedio de tu clase. Si tu desempeño es malo, la ARL puede ajustarte la tarifa hacia el tope superior del rango.

En resumen: la clase de riesgo no es solo un número contable, es una señal de cuánto esfuerzo preventivo vas a necesitar y cuánto te va a costar un descuido en SST.

Errores comunes al interpretar la tabla de riesgos

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Después de implementar cientos de sistemas de SST en Colombia, identificamos tres errores recurrentes:

Declarar una clase inferior para pagar menos

Algunas empresas intentan registrarse en una actividad económica de menor riesgo (por ejemplo, "actividades administrativas" cuando en realidad operan manufactura). Esto es fraude a la seguridad social (Ley 1562 de 2012, Art. 13) y puede generar sanciones de hasta 500 SMMLV, además de que la ARL puede rechazar la cobertura de un accidente si demuestra que la actividad real no corresponde a la declarada.

No actualizar la clase cuando cambia la operación

Si tu empresa empezó como oficina (Clase I) y luego abrió un centro de distribución con montacargas y manejo de carga pesada, debes notificar el cambio de actividad a la ARL y ajustar la clase. De lo contrario, estás subcotizando y exponiendo a tus trabajadores sin la cobertura adecuada.

Confundir la clase de riesgo con la matriz de peligros

La tabla de riesgos ARL es una clasificación macro por sector económico. La matriz de identificación de peligros y valoración de riesgos (GTC-45) es un ejercicio interno de tu SG-SST que analiza cada puesto de trabajo. Puedes estar en Clase I y tener riesgos críticos en tareas específicas (por ejemplo, trabajo en alturas para mantenimiento de aires acondicionados). La clase ARL no exime de identificar y controlar esos peligros.

Cómo optimizar la cotización sin violar la norma

Dentro del rango permitido para tu clase, la ARL puede ofrecerte una tarifa más baja si demostrás buenos indicadores de SST. Estas variables suelen influir:

  • Historial de accidentalidad: empresas con IFA (índice de frecuencia de accidentes) bajo y cero muertes en los últimos 3 años acceden a descuentos.
  • Certificaciones vigentes: ISO 45001, RUC (Registro Uniforme de Evaluación del SG-SST), sello de seguridad vial, entre otros, pueden reducir la prima hasta 10-15%.
  • Tamaño de nómina: empresas con más de 100 trabajadores suelen negociar mejor tarifa porque diluyen el riesgo actuarial.
  • Cumplimiento normativo: autoevaluación de la Res 0312 con puntaje superior a 85%, programas de vigilancia epidemiológica activos, reportes oportunos de ATEL (accidentes de trabajo y enfermedades laborales).

La clave es que cualquier descuento debe estar dentro del rango legal de tu clase. Si una ARL te ofrece una tarifa por debajo del mínimo, estás ante una irregularidad que puede traerte problemas a futuro.

Conclusión

La tabla de riesgos ARL es mucho más que un listado de porcentajes: es el punto de partida para dimensionar tu inversión en prevención, entender tus obligaciones legales y proyectar el costo real de la nómina. Conocer tu clase de riesgo, validar que corresponde a tu actividad económica real y mantenerla actualizada no es opcional, es un requisito legal y una herramienta de gestión. Empresas que usan la tabla como referencia estratégica (y no solo como dato contable) logran reducir accidentalidad, mejorar clima laboral y negociar mejores condiciones con su ARL.

Si quieres ayuda validando tu clasificación de riesgo o construyendo un SG-SST adaptado a tu clase, hablá con un orientador FASEM. Puedes agendar una asesoría sin costo desde fasem.com.co o escribirnos al WhatsApp +57 601 814 86 52.

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